El internet, con sus ventajas y desventajas, sin duda ha sido el mayor invento del hombre después de la rueda (el fuego lo descubrió, que es diferente). Es indiscutible la utilidad de éste invento, aunque las consecuencias negativas son reprochables. Genera indiferencia, sí; atormenta los derechos de autor, también.
Una de las más ruines maldiciones del internet, entre otras que no quiero tocar en este momento, es la de volver al pasado.
Ya Emmet Brown demostró que el viaje en el tiempo genera más problemas que soluciones, y la humanidad no aprendió nada.
Hoy en día, volver al pasado es cosa de niños, basta con un buen motor de búsqueda, un programa p2p (ares, limewire, etc), para volver a escuchar viejas canciones, ver viejos programas, recordar.
Gracias a estos artilugios me he topado con muchas cosas que me han hecho reflexionar: ¡que horrible era el pasado!
Muestra 1. Los Thundercats, caricatura con alto contenido homoerótico. Pantro andaba en calzoncitos, Leono siempre se desmayaba, y Tigro, no me hagan hablar de Tigro.
Muestra 2. He-man, no abundaré mucho en ello, pero entre el-hombre hace ver a los Village people como ZZ top
Muestra 3. La Música. Es horrible, sobre todo la música pop. Es vacia, plana, con el nivel de abstracción que novela de televisa.
Muestra 4. Las comedias televisivas mexicanas. (cachún cachún ra ra, chiquilladas, etc) Son mas insípidas que una mentada de padre. Digo, no es que glorifique al humor vulgar doblesentido actual, pero que ñoño era el pasado.
Y podría seguirle, pero el punto no es hacer un cátalogo de malos recuerdos; la meta de este escrito es una y muy clara. No sé ustedes, pero hay cosas de mi pasado que no quiero recordar, aprendí lo que debí y ya, no soy de los que dice que todo tiempo por pasado fue mejor, al contrario.
El pasado en el pasado se debe quedar. así lo recordamos con mayor afecto, con cierta añoranza. Por el contrario, si nos esmeramos en volver atrás, nunca creceremos. Si encontramos una foto en el baúl, veremos que todos en ella se ven relativamente peor que en la actualidad, no me refiero a la belleza juvenil, que es incuestionable, sino al estilo. La memoria del corazón (dice García Márquez) suprime los malos recuerdos del pasado. La catarsis no siempre es la mejor de las medicinas para el alma.
MSD