miércoles, 9 de junio de 2010

Coprofagia infantil

En días pasados una amiga (cuyo nombre no revelaré), me contó que su hija más pequeña (cuyo nombre tampoco revelaré), en un momento de descuido pensó que, y vaya que me sorprende lo que habrá pensado, sería buena idea comer sus propias heces.

La niña está sana, tuvo el medicamento adecuado, pero esto me llevó a pensar muchas cosas. ¿Qué diría Freud al respecto? Posiblemente que la bebé tiene una crisis con el superego, el yo y el quién sabe.

Una vez vi a un perro que hizo lo mismo y no volví a dirigirle la palabra. La bebé, que revelando el género he dicho demasiado, me simpatiza de manera sobresaliente y no sé si podré perdonarla.

Según mi madre, y diversos familiares, yo nunca hice algo similar, aunque dudo mucho de su criterio. Sólo sé que la coprofagia me recuerda, y puede ser redefinida como: retroalimentación inmediata

MSD

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